Etapas de desarrollo

Crisis de la lactancia que sufren los bebés y desesperan a los padres


Ningún niño viene con un manual de instrucciones bajo el brazo porque cada uno es diferente y distinto. Eso sí, existen algunos patrones que se dan con un alto porcentaje de probabilidades en todos los bebés. Te contamos las crisis de la lactancia que sufren los bebés y desesperan a los padres y otros momentos, como las crisis del sueño y de la angustia, que alteran tu vida junto a tu pequeño. Eso sí, tenemos una buena noticia para ti: ¡todas son pasajeras!

La leche materna se produce de nuestro plasma sanguíneo, y sabemos muy bien que mientras más succión haya más producción habrá. Pero existen situaciones durante nuestro recorrido en la lactancia materna que pareciera que nuestro bebe no está satisfecho, 'no se llena' o 'se queda con hambre' e, incluso, pareciera que estuviera incómodo mientras maman.

Esto causa mucha angustia en los padres, principalmente en la mamá. Si no conocen estas situaciones que a continuación voy a pasar a explicar, en donde la demanda se modifica y el comportamiento del bebé cambia, se pudiera llegar a suplementar con fórmula o, peor aún, dejar por completo la lactancia materna.

Estas situaciones especiales son llamadas brotes o crisis de crecimiento, donde como se mencionó antes, pareciera que el bebé no está conforme con esta producción de leche. A la mayoría de los niños les da en la misma edad, pero en algunos casos pueden adelantarse o retrasarse. Existen, por lo tanto, tres brotes o crisis de crecimiento que son dependientes de la leche materna.

Durante los primeros días de vida, los bebés son muy regulares. Maman con mucha frecuencia y suelen dormir también con mucha frecuencia, pero entre los días 15 y 20 de vida, su comportamiento se modifica y las madres comienzan a notar que el bebé pide pecho con mayor frecuencia, lo que puede incluso verse como un 'no suelta el pecho' o come cada 20 a 30 minutos. Llora con la teta en la boca, luce desesperado a la hora de mamar o lloran si se les retira del pecho. Esto también conlleva a que regurgiten con más frecuencia.

Pero, realmente ¿qué es lo que pasa? ¿qué hace que el bebé se comporte así? Este primer brote o primera crisis de lactancia suele ser muy corto dura entre 2 o 3 días (a veces 5 no más de ahí), una vez que el niño logre su objetivo, que es aumentar la producción de leche, volverá a su ritmo de mamada y mucho más tranquilo. Suelen ser días fuertes y se necesita mucho apoyo de familiares y de la pareja.

Alrededor del mes y medio ocurre el segundo brote de crecimiento. El pequeño vuelve a estar muy irritable, llora con la teta en la boca, o sin ella, pareciera rechazarla, se pone muy nervioso, tensa las piernas, y arquea la espalda (todo con la teta en la boca).

¿Qué es lo que pasa ahora? En este momento también se necesita aumentar la producción de leche materna, pero como si fuera poco, la leche a su vez cambia de sabor a un poco más salada y esto no le gusta al bebé. Esta crisis de lactancia suele durar aproximadamente entre 5 a 7 días, y como la crisis pasada una vez logrado el objetivo, las mamadas vuelven a su curso tranquilo. Como siempre, mamá necesitara de ayuda y apoyo de sus familiares.

Esta crisis suele ser un poco diferente a las otras dos y se puede decir que es la más fuerte (puede llegar a durar un mes), delicada y compleja, porque no solo afecta al bebé, sino que también hay cambios en la madre.

Se dice que es diferente, porque el pequeño ya no mama con tanta regularidad, lo que es a veces interpretado como que no tiene hambre o no quiere la teta. A su vez la madre nota sus pechos muy blandos, y ella lo puede traducir como 'falta o baja producción de leche', pero realmente es una regulación de la misma.

Todo esto conlleva a que las tomas sean un tanto caóticas. El niño suele distraerse mucho, porque en esta etapa la visión y audición se perfeccionan. Puede, también, que llore al poco rato de haber comenzado a tomar teta (como si la rechazara) y solo maman tranquilos mientras duermen.

Todo esto se traduce, en poca ganancia de peso, lo cual si no notan es normal por todo lo caótico del asunto, también disminuyen las evacuaciones y cantidad de orina porque maman menos, y esto conlleva a grandes preocupaciones en la madre ¿Será que está comiendo suficiente? Todo esto se da porque hay grandes cambios en el niño la audición y visión se perfeccionan, prefieren explorar más que comer, y como mencionamos antes, mama siente los pechos blandos.

La mujer debe confiar en ella y saber que sí tiene leche y que es suficiente. Resulta que nuestro cuerpo modifica la forma de producir leche para mejorarlo y estar preparado para que cuando el niño se pegue, producir inmediatamente la leche necesaria. Pero resulta que el cuerpo tarda entre 1 a 2 minutos en hacer la bajada de leche o de eyectar la leche, y esto molesta al bebé, que venía acostumbrado a que apenas se pegaba a la teta salía leche. ¡Eso de que tarde un poquito en salir no le gusta!

Siempre lo explico con un ejemplo. Imagina una llave de agua que abres y sale el agua inmediatamente y te provee del vital líquido, pero tres meses después a esa misma llave le conectas una manguera y cuando la abres, debes esperar que el agua recorra toda la manguera para que salga el agua y eso tarda como un minuto más o menos. ¡Esto parecido pasa en la teta de la madre!

Lastimosamente si no se conoce todo esto que pasa a los tres meses, se suele abandonar la lactancia materna o se complementa con fórmula artificial, porque la madre, que está vulnerable, no confía en ella. Como nos explican desde la Asociación Española de Pediatría: 'Solucionarlo con la administración de un biberón como suplemento puede suponer el abandono de la lactancia'.

Además de estas tres crisis de crecimiento que son de lactancia, existen otras más, pero que no tienen que ver con la lactancia. ¿Has oído hablar de la regresión del sueño entre los 4 y 7 meses?

- ¿Has oído hablar de la regresión del sueño entre los 4 y 7 meses? Entre estos meses, el sueño del bebé evoluciona, es decir, aparecen nuevas fases de sueño que antes no estaban. Cuando un niño nace, solo tiene dos fases de sueño: Vigilia (despierto) y sueño profundo (REM). Cuando está entre los 4 y 7 meses, aparecen las otras fases, para parecerse un poco más al sueño que tendrá de adulto.

Estas fases son vigilia (despierto), sueño NO REM (de la fase 1 a la 4). Fase 1: los músculos se relajan, y caen los párpados, pero el sueño es superficial. Fase 2: sueño ligero, podemos estar dormidos pero cualquier ruido les despierta. Fase 3 y 4: sueño más profundo, no hay capacidad de respuesta a estímulos externo y mente dormida. Sueño REM (Profundo y prolongado)

Como el niño no sabe manejar estas nuevas fases, tiende a hacer despertares muy seguidos, parece nuevamente un recién nacido y pide mucha teta y la madre piensa que no se llena. Una vez que aprenda a manejar estas fases, el sueño volverá a tomar su ritmo. Y, en este proceso, es muy importante que se mantengan las rutinas del sueño.

- Alrededor de los 7- 8 meses se produce la llamada crisis de angustia, o angustia de separación. En este tiempo el niño comprende que su mundo fuera del útero acabó, y por ende se siente desprotegido, queriendo estar siempre en brazos de mamá.

Cuando no la ve llora, no se deja ir con nadie, deja de comer y la única manera de tener a mamá cerca es teniendo la teta en la boca, por lo que aumenta la demanda de succión y apego. Se despierta por la noche llorando y pidiendo más teta, pareciera que lo que se mejoró en los meses pasado ha vuelto a 'dañarse'. Este brote o crisis no tiene tiempo de mejora fijo, cada bebé es distinto y lo vive de manera distinta.

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